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Trastorno Bipolar

El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo, que se caracteriza por ocasionar cambios súbitos anímicamente en una persona. Se producen por lo tanto episodios de euforia y gran expansividad, en los cuales la persona puede incurrir en conductas impulsivas, de riesgo, de desinhibición sexual y de gasto incontrolado. El estado de ánimo en este periodo se considera excesivamente elevado, expansivo, y se ve acompañado de un aumento de la autoestima, sentimientos de grandeza, disminución de la necesidad de dormir, atención dispersa, verborrea, y aceleración del pensamiento. Esto es lo que conocemos como un episodio de manía, o un episodio maníaco. Este cuadro clínico puede estar asociado a síntomas psicóticos, como los delirios, y puede requerir de hospitalización para restituir el equilibrio y prevenir consecuencias graves para la persona. Sin embargo, estos síntomas también pueden darse sin afectar al funcionamiento o a la adaptación de la persona a su entorno, cuando tienen lugar en ausencia de síntomas psicóticos. En estas circunstancias, no se producen problemas significativos en áreas laborales, familiares o sociales de la vida de la persona. En este caso, hablamos de un episodio de hipomanía.

Los episodios de manía e hipomanía se producen cuando hay un estado de ánimo anormalmente elevado. Sin embargo, por el contrario, podemos encontrarnos con que la persona que ha sufrido uno de estos episodios de manía o de hipomanía, comience a sufrir un estado de ánimo anormalmente bajo. Es decir, que comience a experimentar sensación de tristeza, vacío o desesperanza, que sienta menos interés por las actividades cotidianas que antes le agradaban, dificultades para dormir (o exceso de sueño), pérdida de peso, fatiga, sentimientos de culpa… es decir, que padezca un episodio de depresión. El trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia entre episodios maníacos o hipomaníacos, y episodios depresivos. En función de qué tipo de episodios se hayan producido, distinguimos entre dos tipos de trastorno bipolar: por un lado, en el trastorno bipolar I, se producen uno o más episodios de manía, seguidos de episodios de depresión, mientras que en el trastorno bipolar II, se producen episodios de hipomanía y de depresión, pero no de manía (no existen síntomas psicóticos, ni se requiere hospitalización). El tratamiento farmacológico es de gran utilidad para estabilizar el estado de ánimo, y del mismo modo, un entrenamiento en el reconocimiento de los síntomas prodrómicos (los primeros y más leves que aparecen en las semanas previas al episodio maníaco o depresivo) es esencial para mejorar la calidad de vida de la persona.