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Salud mental e igualdad

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Hoy es un día especial, 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Un día en el que todos deberíamos reflexionar, escuchar, y pararnos a pensar si el modelo de sociedad en el que actualmente vivimos es lo suficientemente justo e igualitario.

Hoy queremos hacer una breve reflexión, dirigida especialmente a todas las mujeres que nos leéis. Empecemos por dejar claro un par de puntos, antes de entrar en el tema que nos ocupa:

  1. Los problemas psicológicos no se comportan como enfermedades médicas: es decir, uno no “coge” una depresión, como el que coge la gripe. No son entidades con una nosología clara, que identifique cuál es su causa.
  2. Por lo tanto, los problemas de salud mental, suceden como respuesta a un contexto, en el cual puede haber algunos factores de riesgo que nos pueden predisponer a sufrirlos con mayor facilidad.

Un estudio reciente, revela que las mujeres trabajadoras sufren mayor prevalencia de trastornos psicológicos, más de seis puntos por encima de la tasa en hombres (20%, en contraposición al 14% de hombres).

¿Entonces, es un factor de riesgo ser mujer? No. Ser mujer no es un factor de riesgo, sino que nuestra sociedad expone a las mujeres a más factores de riesgo que a los hombres.  Es decir, estamos hablando de desigualdad.

Veamos cuáles son estos factores de riesgo claramente:

  1. El doble rol: aunque en las últimas décadas el porcentaje de mujeres que se han incorporado al mercado laboral no ha dejado de crecer, la mujer se sigue ocupando mucho más de las tareas domésticas, respecto al hombre (el doble de horas al día, según el Instituto Nacional de Estadística).
  2. La falta de conciliación: la mujer se ve habitualmente obligada a elegir entre maternidad o desarrollo profesional, ya que aún existen muchas empresas que discriminan a las mujeres en edad fértil.
  3. Hiperexigencia: propia y ajena. A la mujer actual se le exige llegar a todo, y además, hacerlo todo perfectamente. Se exige a las mujeres trabajar ocho horas al día, llegar a casa y organizar la casa, preparar las cenas, bañar a los niños, gestionar las citas con los médicos, ir a las reuniones del cole…

¿Consecuencia? Una constante sensación de no llegar a todo.  Síntomas habituales son agotamiento extremo, ansiedad, somatizaciones, frustración y  ansiedad, un cuadro similar al del síndrome de burnout, que coloquialmente, se ha llamado en ocasiones ‘síndrome de la supermamá’ o de la ‘supermujer’.

¿Se pueden trabajar estos problemas en consulta, con un psicólogo? Sí, desde luego, y existen herramientas eficaces para aprender a delegar, a gestionar el tiempo de otra forma, a decir que no, y a ignorar pensamientos de culpabilidad.

Pero, ¿realmente es ésa la solución? ¿Debe una mujer llegar a tener problemas de salud para que se produzcan cambios en su entorno? Si tuviéramos modelos de corresponsabilidad, en los que el hombre asumiera de forma igualitaria las responsabilidades del hogar, o políticas que hicieran más fácil la conciliación de la vida familiar y laboral (en ambos sexos), todos estos problemas se aliviarían notablemente, porque eliminaríamos su causa social, en lugar de tratarlos como un problema individual.

Estos problemas que actualmente sufren las mujeres, como decíamos, no se derivan del hecho de ser mujer. Se derivan de la sobrecarga de roles que desempeñan, por causa de la desigualdad. Por lo tanto, parte de la solución pasa porque esos roles comiencen a distribuirse de forma más equitativa, lo que sin duda contribuirá a crear un futuro más equitativo e igualitario para nuestros hijos e hijas, en el futuro.

Esperamos que esta reflexión os haya resultado interesante.

¡Hasta la semana que viene!

Psicólogo sanitario. Máster en práctica clínica y en Psicología Jurídica y peritaje psicológico forense. Soy terapeuta, por formación y por vocación. Mi trabajo es proporcionar herramientas para ayudar a las personas en los procesos de adaptación y de cambio, ayudándoles a superar las dificultades y a resolver con éxito sus problemas. Me apasiona ver los cambios que consiguen las personas en consulta, y soy un firme convencido de que la terapia, aunque es un arte, debe ser científica.