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Por qué introvertido no es lo mismo que tímido

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Timidez e introversión. Estos dos términos, que se utilizan comúnmente como sinónimos, en realidad no significan lo mismo. ¿De dónde se origina esta confusión? Es cierto que existen conductas comunes en ambos casos,  como por ejemplo evitar ser el centro de atención en una reunión o en una fiesta. Sin embargo, hoy en día sabemos ser tímido y ser introvertido son dos conceptos independientes el uno del otro, que no necesariamente deben de estar ligados.

¿Qué es la introversión?

La introversión es un rasgo de la personalidad. Todos tenemos características de personalidad, que podemos agrupar en diferentes dimensiones: por ejemplo, la dimensión introversión-extroversión.

¿Qué significa esto? Pues básicamente, es una mera descripción de cómo es nuestro comportamiento, y de qué estímulos buscamos en nuestro día a día. Por ejemplo, los extrovertidos buscan estímulos sociales, y tener contacto con un mayor número de personas, los introvertidos tienden a buscar reuniones sociales con un menor número de acompañantes, y en muchas ocasiones, prefieren estar a solas.

Esto se ha relacionado erróneamente con conductas de aislamiento o soledad, pero como decimos, esta connotación es falsa. En realidad, la única diferencia es que mientras una persona introvertida se siente se carga de energía y disfruta de ese paréntesis a solas,  una persona extrovertida por el contrario, se carga de energía y disfruta del contacto con los demás. Es decir, que reaccionan de la misma forma ante estímulos opuestos.

Esto es básicamente la dimensión extrovertido-introvertido. ¿Es mejor una o la otra? Pues esto depende en gran medida de nuestras diferencias culturales. Hay culturas más expansivas a nivel social, y otras más individualistas, donde podemos ver diferencias en estos rasgos de personalidad a nivel poblacional.

O lo que es lo mismo, nuestro entorno puede ‘premiar’ un tipo de conducta u otra. Sin embargo, un falso mito es pensar en las personas como totalmente extrovertidas o totalmente introvertidas. Pensemos en un continuo, en el que todos estamos situados, y además, pensemos en diferentes contextos en los que nos desarrollamos: trabajo, familia, amigos, aficiones… No nos comportamos en todos ellos de igual manera, así que no tiene sentido definirnos en una única forma de conducta.

Características de los introvertidos

Las características de personalidad de los extrovertidos se han descrito extensamente, y por ello en muchas ocasiones, se han definido las características de la introversión por oposición, asumiendo lo contrario. Esto ha llevado a relacionarlo erróneamente con la timidez o la ansiedad social.

Por ejemplo, un falso mito es que los introvertidos no disfrutan de actividades sociales, y que prefieren estar solos en casa. Esto no es del todo cierto: las personas introvertidas disfrutan de las relaciones sociales, pero no de la misma forma que las personas extrovertidas.

Los estudios han encontrado que los introvertidos prefieren actividades en grupos reducidos, con personas de confianza, y con temas de conversación más profundos. Otro falso mito es el de creer que por estar callado o pasar desapercibidos, los introvertidos son fríos o están incómodos en presencia de los demás. La ciencia ha demostrado que los introvertidos son grandes observadores, y que son más reflexivos que las personas extrovertidas. Es decir, que tienden a prestar atención a los detalles, y a meditar bien sus respuestas antes de contestar. Un introvertido puede estar callado gran parte del tiempo y no por ello estar incómodo, sino que en realidad, tiene una mayor capacidad de introspección.

¿A qué se deben estar diferencias? Una de las teorías actuales postula que los introvertidos tienen mayor nivel de activación cognitiva, es decir, que no necesitan buscar sensaciones o estímulos en el exterior, porque los reciben continuamente del interior en forma de pensamientos. Esto explica que se puedan ver apabullados o agotados tras pasar todo el día en la calle, o ir a un concierto; es decir, están sobre-estimulados.

Actualmente, sabemos que los circuitos de recompensa del cerebro actúan de forma diferente en personas extrovertidas e introvertidas. Cuando realizamos una actividad placentera, nuestro cerebro segrega dopamina para ‘premiarnos’, y así, fomentar que la repitamos más a menudo.

Las personas extrovertidas pueden recibir dopamina al acudir a una cena, o a una fiesta, mientras que una persona introvertida puede disfrutar más de escribir, o realizar un tarea creativa en casa, como cocinar o escribir. El cerebro de ambos está realizando la misma función, solo que ante estímulos diferentes. Como decíamos, los dos se están cargando de energía, a su manera.

Introversión y timidez

La timidez, básicamente, es el miedo a la evaluación negativa por parte de los demás. Es decir, el temor a ser juzgados por otros, a hacer el ridículo, o a no cumplir las expectativas que creemos que los demás tienen sobre nosotros.

Así que aunque en situaciones las conductas de los tímidos y de los introvertidos sean similares (por ejemplo, estar callado) los motivos por los que las realizan son totalmente diferentes.

Una persona tímida, mientras está callado, está pensando en si se está poniendo colorada, o en qué pensarán los demás de ella. Una persona introvertida no está experimentando angustia en esta situación, ni ha elegido no hablar para evitar que los demás le juzguen, sino que seguramente, está observando y hablará cuando tenga algo que decir.

La persona tímida desea relacionarse y comportarse de otra forma, pero no lo hace por miedo e inseguridad. Esta frustración de no poder comportarse como desea por miedo a ser rechazado por los demás, puede generar baja autoestima y creencias erróneas sobre sí misma, llevándola incluso a pensar que es inferior a los demás.

La principal diferencia, por lo tanto, es que en el caso de la timidez, hay un problema de ansiedad social subyacente, mientras que en el caso de la introversión, hablamos de unas características de personalidad que ni limitan ni hacen sentirse mal a la persona.

Si experimentas ansiedad en contextos sociales, o crees que actualmente tu timidez te está limitando, recuerda que siempre puedes aprender a gestionar tu ansiedad, y disfrutar y ser tú mismo-a. Estas características no son invariables, y si tu timidez te hace sufrir, es hora de ponerle remedio.

¡Hasta la semana que viene!