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Dificultades de aprendizaje

Las dificultades de aprendizaje engloban un amplio número de situaciones que pueden estar afectando al rendimiento escolar, o a la adquisición de nuevos conocimientos, con lo que el desarrollo óptimo del niño se ve condicionado. Es frecuente que estas dificultades tengan consecuencias más allá de lo puramente académico, ya que afecta directamente a su entorno, y el hecho de no conseguir sus objetivos académicos, puede repercutir en problemas emocionales, de autoestima o de adaptación social. Por lo tanto es esencial evaluar correctamente por qué se están produciendo estas dificultades, y en cada caso, ajustar un tratamiento personalizado que refuerce los déficits que presente el niño, para ayudarle a superar los obstáculos y conseguir con éxito sus metas.

Después de la evaluación pertinente, podremos determinar si existen problemas de rendimiento escolar o dificultades de aprendizaje que estén ligadas a un determinado trastorno. Por ello, podemos distinguir diversos tipos de dificultades de aprendizaje:

Problemas escolares, coyunturales y que influyen en el rendimiento del alumno:
Pueden ser resueltos a través de medidas tutoriales (cambio de lugar en el aula), o de refuerzo psicopedagógico en áreas concretas en las que se están produciendo dificultades.

Dificultades asociadas a trastornos o problemas emocionales:
Antes de intervenir a nivel psicopedagógico, debemos estar seguros de que no se producen otras situaciones que puedan ser las responsables de las dificultades de aprendizaje. En ocasiones, es posible que estos problemas de rendimiento escolar sean consecuencia de trastornos del estado de ánimo, de problemas a nivel social en el aula, o de trastornos específicos como el trastorno de déficit de atención, o la ansiedad ante los exámenes.

Dificultades de Específicas Aprendizaje:
Cuando hablamos de dificultades específicas, nos referimos a problemas en la adquisición de determinados contenidos de forma estable y continuada, y en función del tipo de información que se esté procesando: es decir, no se trata de un problema de rendimiento global, sino de un trastorno específico que impide procesar bien una materia en concreto, o que afecta a capacidades necesarias para gestionar bien el aprendizaje. En esta área, nos encontramos con trastornos de la lectoescritura como la dislexia, o de la adquisición de las operaciones matemáticas como la discalculia. Estos trastornos son entidades con características diferenciadas, que requieren de un abordaje específico, para reforzar las áreas en las que hay déficits, y ayudar a los niños a superar sus dificultades.

Bajo rendimiento escolar:
Cuando existe bajo rendimiento escolar, nos encontramos con que pueden existir diversos factores que influyan en esta problemática. En multitud de ocasiones se trata de dificultades de aprendizaje no específicas, es decir, no ligadas a problemas emocionales pero tampoco a trastornos específicos del aprendizaje. En estos casos, estos problemas son reversibles a través de refuerzo psicopedagógico, haciendo énfasis en habilidades de aprendizaje como las técnicas de estudio o la gestión del tiempo y la planificación.

Dificultades asociadas al cociente intelectual:
Es posible que el rendimiento se vea afectado, aún no habiendo un trastorno ni una dificultad específica de aprendizaje. En este caso, en una evaluación global se incluirán pruebas de inteligencia, destinadas a conocer la aptitud del niño a la hora de desempeñar tareas, en comparación a diversos grupos de edad. Con estos resultados, podemos encontrarnos ante tres escenarios: por un lado, que su desempeño sea inferior al esperado para su nivel de desarrollo, ante lo que estaríamos hablando de un cociente intelectual límite, con lo que sería necesario un programa de estimulación de la inteligencia, especialmente para las tareas (lógicas, verbales) en las que ha mostrado mayor dificultad durante la prueba. Por otro lado, en el caso contrario, podríamos encontrarnos con un cociente intelectual superior al esperado para su edad y nivel de desarrollo. En este caso, es frecuente que se produzcan problemas de bajo rendimiento. En ambos casos, es esencial que se realicen adaptaciones en el centro escolar para modificar la presentación y dificultad de los contenidos a las características del niño.