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Depresión (Adulto)

La depresión es uno de los principales salud de nuestro tiempo. Constituye una de las tres causas más frecuentes de incapacidad, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud. La depresión no es un estado de ánimo pasajero, o una sensación de tristeza que experimentemos provocada por un acontecimiento puntual, por ejemplo, un proceso de duelo, sino que se trata de una disposición estable que cambia nuestra percepción del mundo, nuestros hábitos, nuestro estado de ánimo, y nuestra forma de pensar durante un periodo notable de tiempo. Los síntomas abarcan sensación de desesperanza, tristeza, llanto, disminución del interés por actividades cotidianas, pérdida de peso o aumento de peso, insomnio o hipersomnia, es decir o bien incapacidad para dormir o el hecho de dormir en exceso, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, sentimientos de culpabilidad excesiva, y en ocasiones, ideas sobre la muerte y el hecho de morir.

Esta sintomatología incapacita gravemente a la persona, afectando a su capacidad para funcionar correctamente en su rutina, y afectamente negativamente a todas las áreas de su vida, tanto a nivel laboral, como social o afectiva. Para salir de esta espiral, es esencial intervenir sobre los pensamientos que afectan al estado de ánimo, y que frecuentemente incluyen percepciones negativas tanto de la propia persona, afectando a su autoestima, como una visión negativa de los demás y del futuro, lo cual incide en la motivación de la persona deprimida, que acaba por restringir actividades, recluyéndose y aislándose de los demás y de su entorno. El estado de ánimo deprimido afecta a las capacidades cognitivas, viéndose alteradas la memoria, la atención, y la capacidad para planificar acciones: esto compromete severamente procesos como la motivación, por lo cual la persona se ve cada vez más incapaz para realizar cambios, probar nuevas estrategias o poner en marcha cualquier acción que rompa esta espiral depresiva. Por lo tanto, un factor esencial, adicionalmente a la terapia cognitiva que modifique los pensamientos negativos, es el trabajar la fijación de metas sencillas, que activen progresivamente a la persona y rompan el círculo de inactividad y tristeza en el que se encuentra actualmente.