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Adicciones

La adicción es un trastorno del comportamiento que implica un hábito de abuso de una determinada de sustancia. Este tipo de dependencia puede ser debida a sustancias tóxicas, como las drogas o el alcohol, o a determinadas conductas (lo que se conoce como adicciones comportamentales), como por ejemplo, adicción al sexo o la adicción al juego. Las adicciones actúan estimulando el circuito de recompensa del cerebro: este circuito de recompensa, ubicado en el sistema límbico de nuestro cerebro, se ocupa de darnos una gratificación gracias a neurotransmisores como la serotonina, cuando realizamos actividades agradables. Sin embargo, cuando tomamos una sustancia adictiva, el circuito de recompensa se activa. Con el uso repetido de esta droga, el circuito de recompensa se ve alterado, y se producen cambios en su funcionamiento: progresivamente, las actividades que resultaban agradables ya no estimulan el sistema límbico, y para sentir esta gratificación, necesitamos la droga. Además, se produce una tolerancia, que hace que cada vez se necesite más dosis para obtener algún tipo de placer. Por lo tanto, se produce la dependencia. Cuando realizamos cualquier tipo de actividad placentera sin padecer ninguna adicción, el córtex, una estructura cerebral encargada de regular la conducta, actúa otorgando autocontrol a la persona, y racionaliza la conducta. Sin embargo cuando existe una adicción, el córtex se ve inhibido y la persona tiene cada vez menos autocontrol, lo cual facilita las conductas impulsivas y recrudece la adicción.

Estos son los dos puntos esenciales que comentábamos al inicio de esta categoría: dependencia y falta de control. Actualmente, las investigaciones señalan que hay ciertas conductas que pueden estimular el circuito de recompensa de la misma forma que lo hacen las sustancias adictivas, produciendo los mismos efectos de dependencia y falta de control.
Entre las principales sustancias adictivas, encontramos sustancias tanto legales como ilegales: alcohol, cafeína, tabacom cannabis, alucinógenos, opiáceos, anfetaminas, medicamentos (ansiolíticos, hipnóticos, sedantes), anfetaminas, cocaína. Dentro de las conductas que pueden generar adictividad, encontramos especialmente juego patológico; sin embargo, las investigaciones actualmente se dirigen a determinar si existen más conductas susceptibles de ser consideradas como conductas adictivas, como por ejemplo la adicción a los videojuegos, a internet, al teléfono móvil, o la compra compulsiva. Así mismo hay otras actividades sobre las que también se han descrito adicciones, como la adicción al trabajo, o la adicción al sexo.
Para reestablecer el equilibrio y dejar de lado la adicción, es esencial la intervención psicológica, para fomentar la motivación hacia el cambio y emprender el proceso de abstinencia de forma controlada, con el apoyo y la colaboración de la familia y sus seres queridos, para comenzar a crear nuevos hábitos, y proporcionarle pautas y herramientas para gestionar el malestar que genera la abstinencia, fijarse nuevos objetivos y metas, y progresivamente dejar la adicción atrás.